Where memory fades

¿A quién honra esa corona de flores, hoy convertida en un triste alambre oxidado? Y la persona que la colgó, ¿será quizás la misma que hoy yace bajo aquella cruz derrumbada? Esa Virgen, a la que alguien encomendó la protección de un alma, hoy parece pedir auxilio al fundirse, impotente, con la misma pared que la sostiene.

En estos cementerios de Argentina el tiempo parece congelado. Pero no lo está. ¿Cuánto dura la memoria? ¿En qué se transforma con el paso del tiempo? ¿Cómo se mide el duelo? Tras nuestra muerte seremos llorados, después recordados, y finalmente, olvidados. Entonces, reducidos a un anónimo alambre oxidado, ¿estaremos por fin muertos?

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